Asociación Azahar

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¿Qué pretendemos?

Nuestros objetivos

PRINCIPAL

 Siendo el tabaco un producto que afecta negativamente a la convivencia, la supervivencia y el bienestar de toda la humanidad, declaramos que nuestro objetivo principal y estratégico es promover la desaparición del tabaco (cultivo, comercio y uso) y de los productos derivados. 


ESPECÍFICOS


Velar por la aplicación de las medidas de control aprobadas por los organismos internacionales, europeos y nacionales que hayan demostrado eficacia en la reducción de la demanda y la oferta de tabaco, y en la protección de los derechos de los no fumadores. Este será un requisito necesario para el cumplimiento del objetivo general.
o Hacer hincapié en que el tema del tabaquismo es un tema multi y transdisciplinar, y que a pesar de la importancia de sus repercusiones sobre la salud, no debe reducirse a un abordaje sanitario exclusivamente. Esto implica un acercamiento a otras disciplinas, como las Humanidades, las Ciencias Jurídicas y Económicas, etc.
o Hacer ver que el tabaco es un producto generador de violencia directa, estructural y cultural, y que es posible transformar positivamente los conflictos desde la Filosofía para la Paz y la Ética aplicada o de responsabilidades, entre las que se encuentran la Ética de Empresa y de su responsabilidad social, la Ética de la Economía, la Ética de Consumo, la Ética de los Gobernantes, etc.

 

Nuestras ideas

El tabaco, con sus devastadoras consecuencias sanitarias, sociales, económicas y ambientales por todos conocidas, es un producto conflictivo, generador de violencia directa, estructural y cultural, y atenta directamente contra los derechos humanos fundamentales.


La Industria Tabaquera es una empresa sin ética ni responsabilidad social, que controla de manera negativa el destino de la Humanidad, y es totalmente incompatible con nuestro desarrollo sostenible, con nuestra calidad de vida y con nuestro bienestar y sobre la que se debería programar un fin pactado. Y esta iniciativa debería ser tomada y consensuada por la sociedad civil, -que en este sentido debería tener un papel decisivo- y por los organismos de salud pública. 


Es necesario llevar a cabo un abordaje del tabaquismo, desde nuevas perspectivas que complementen las actuales y de renovar las estrategias de control que han demostrado ser insuficientes y que enmascaran la verdadera problemática.

La sociedad civil y sus organizaciones, en colaboración con los organismos de salud pública, juegan un papel decisivo en la restauración de la justicia social, quebrantada impunemente por el tabaco y por su industria.