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Breve historia

Aquí escribiremos una breve historia de nuestra asociación. Gracias por visitarnos.

 
Nuestros planteamientos

La pandemia de tabaquismo no ha perdonado a ningún país y al igual que otras epidemias o crisis sanitarias necesita una respuesta coordinada, integral y multidisciplinar. Se trata de una pandemia adictiva, transmitida y mantenida por personas que por distintos motivos y objetivos, y desde hace más de 500 años, han conseguido que en la actualidad haya más de 1.500 millones de fumadores a nivel mundial, y que debido a las terribles consecuencias del consumo de tabaco, mueran cinco millones de personas anualmente.


En el preámbulo del Convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se reconoce que las devastadoras consecuencias sanitarias, sociales, económicas y ambientales del consumo de tabaco y de la exposición al humo de tabaco en el mundo entero, requieren la más amplia cooperación internacional posible y la participación de todos los países en una respuesta internacional eficaz y apropiada.


El tabaco es un factor de riesgo para seis de las 8 principales causas de defunción en el mundo y mata a una persona cada 6 segundos, según el último informe de la OMS de 2008. En el siglo XXI el tabaco podría matar hasta 1000 millones de personas. El informe también recuerda que la pandemia de tabaquismo es totalmente prevenible y que los medios para frenarla están claros y a nuestro alcance.


Pero además de los efectos negativos para la salud, el tabaco es un producto causante de injusticias, desigualdades, violencia y conflictos a distintos niveles. Así, por ejemplo, afecta a los derechos humanos de forma global, reduce el grado del bienestar de los ciudadanos, y según el Banco Mundial, es un producto no rentable por el gasto que genera.


Por ese motivo es necesario hacer un llamamiento a la acción a los gobiernos y a sus líderes políticos y a la sociedad civil, solicitando el esfuerzo de todos para que esta pandemia retroceda, insistiendo en que urge más que nunca buscar soluciones y alternativas, pues no podemos permitir que un billón de personas muera en este siglo por culpa del tabaco. 


La industria del tabaco, que con innumerables medios y recursos dirige un comercio globalizado y perfectamente organizado, tiene como objetivo principal la facturación, carece por completo de ética de empresa y no transfiere ningún tipo de bienes a una sociedad a la que ofrece información imperfecta sobre sus productos y sus actividades.


La pandemia está avanzando ahora hacia el mundo en desarrollo, donde en el curso de los próximos decenios se producirá el 80% de las defunciones relacionadas con el tabaco. Este cambio de rumbo obedece a una estrategia mundial de la industria tabacalera, cuyo objetivo son los jóvenes y los adultos del mundo en desarrollo.


No se está hablando de un producto de consumo más, sino de un producto conflictivo, que genera violencia directa, estructural y cultural, que afecta al bienestar de todos los ciudadanos del mundo de forma continua, persistente y transmitida de generación en generación.
Existen innumerables evidencias que ponen de manifiesto las consecuencias negativas generadas por el tabaco y por su Industria, sin embargo esta problemática se ha abordado hasta la fecha de manera fraccionada, analizándola casi exclusivamente desde una perspectiva de salud pública, sin considerarla un problema de violencia.


La solución al problema del tabaco y el tabaquismo, no sólo es una solución política o legislativa. Todos los ciudadanos del mundo deben estar implicados en la construcción de una sociedad capaz de gestionar los riesgos y de hacer frente a los conflictos de una manera pacífica, justa y responsable.
La Asociación Valenciana para la Prevención, Control y Tratamiento del Tabaquismo AZAHAR, surgió en el año 2001 con el fin de contribuir a ese objetivo, haciendo valer su papel educativo, reivindicativo y dinamizador, en el proceso de desarrollo y capacitación de la sociedad civil para hacer frente a los conflictos y la violencia generados por el tabaco y el tabaquismo.


Sus actividades abarcan la asistencia, la docencia y la investigación, así como el planteamiento de nuevas perspectivas de control que puedan fortalecer y complementar las medidas y las actividades actuales que han resultado ser efectivas. 


Y por traspasar los objetivos asistenciales para configurarse como contrapeso de lo que se nos presentan como «certezas mercantilizadas e incontrovertibles», en palabras de Edward Said, Azahar se considera una organización no gubernamental de desarrollo (ONGD), por su claro interés en introducir transformaciones sociales. 


Asimismo plantea que la alternativa a la colonización y la dominación de la Industria del Tabaco es el empoderamiento en el sentido de potenciación de las capacidades de los ciudadanos y de los pueblos, para hacerles partícipes y actores de su propia recuperación, desde la alfabetización, la concienciación y la sensibilización, por el bien de su desarrollo y de su calidad de vida.


Azahar cree firmemente en la inter y la transdisciplinariedad del problema del tabaco y de su resolución y rechaza cualquier tipo de monopolización sobre el tema.


La seña de identidad más característica de AZAHAR, es su intento de superar el control oficialista y clásico, que propone un análisis fraccionado de la situación actual y que limita el avance y el progreso de la resolución del problema del tabaco, mediante el planteamiento de la necesidad de acabar totalmente con el tabaco desde una postura filosófica de transformación pacífica de los conflictos, a través del reconocimiento de todas las partes implicadas y de la reconciliación.


Por ello plantea que la capacitación de los seres humanos para poder enfrentarse con éxito a la problemática del tabaco requiere garantizar, por un lado, una asistencia sanitaria eficaz que dé respuesta a los problemas y a las necesidades de fumadores y no fumadores, y por otro, llevar a cabo una educación desde la infancia que promueva las alternativas saludables, el consumo justo y la autonomía responsable, así como garantizar una información completa (no sesgada) sobre el consumo y sobre sus consecuencias sobre uno mismo y sobre los demás, pueden llevarse a cabo tomas de decisiones verdaderamente libres. 


Desde Azahar se considera posible y necesario consensuar a través del diálogo que el tabaco es un producto incompatible con la salud, con el desarrollo sostenible y con la calidad de vida.